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  • fhuezo

¿A Quién Seguimos?


—Tengan cuidado de que nadie los engañe —les advirtió Jesús—. Vendrán muchos que, usando mi nombre, dirán: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos.

Mateo 24:4-5 (NVI)


Soy de las personas que comienzan su día escuchando las noticias. Ultimamente, el noticiero parece más un reporte apocalíptico que las noticias. Es difícil escuchar lo que está pasando en el mundo sin pensar en las palabras de Cristo en Mateo 24. Sus discípulos estaban maravillados al ver el hermoso Templo de Jerusalén y compartieron su admiración con Cristo. El Señor en lugar de comentar sobre el Templo les compartió una profecía sobre los últimos días.


Jesús comenzó su profecía con una advertencia. Les dijo, “tengan cuidado que nadie los engañe porque mucho les dirán yo soy el Cristo y engañarán a muchos”. Aquí, Cristo no estaba hablando acerca de sus doce apóstoles, sino sobre los millones de discípulos que le seguirían después de su resurrección. A través de la historia muchos hombres se han levantado diciendo que son el Mesías y aunque parezca difícil creerlo, han engañado a miles. Sin embargo, yo creo que falsos profetas no tan fácil engañan a los creyentes que leen la biblia. Estos creyentes saben que el Mesías ya vino, y que no va a regresar como un simple carpintero sino como el Rey de Reyes y Señor de Señores.


En la actualidad el diablo no le está presentando a la iglesia Mesías falsos sino una imagen falsa del verdadero Cristo. Siervos de Dios, en la última década algunos han dejado de predicar al Cristo de la Biblia y han empezado a predicar un evangelio mezclado con tendencias mundanas. Nos hemos alejado de todo mensaje que hable del precio de seguir a Cristo y hablamos sobre un Cristo que ofrece el éxito que el mundo busca. Predicamos un Cristo que promete abundancia, popularidad, influencia e igualdad.


En 1 de Corintios 2:2, Pablo nos dice, “pues nada me propuse saber entre vosotros, excepto a Jesucristo, y este crucificado”. Hermanos, creo que es tiempo de preguntarnos ¿a qué Cristo estamos siguiendo? ¿Seguimos a un Cristo popular o al Cristo crucificado? El Cristo que murió en la cruz del Calvario no era popular, al contrario, vivió una vida hasta cierto punto solitaria. Ese Cristo nació entre los pobres y vivió entre los pobres. No fue popular sino mal entendido. De hecho, no buscaba la popularidad. Nunca hizo milagros para ser visto, sino por compasión hacia los que sufrían. Nunca buscó poder ni fama, la Biblia nos dice que se humilló a si mismo hasta la muerte.


El Cristo que murió en la cruz nos pide que tomemos nuestra propia cruz cada día y le sigamos. El Cristo que en la actualidad se predica en muchas partes es un Cristo que promete llevarnos hacia la cima del éxito. ¿A qué Cristo sigues? Muchos han dejado de predicar el evangelio completo por temor a perder miembros. Muchos no predican nada triste o negativo por temor a desanimar al Pueblo de Dios. Si seguimos así, vamos a edificar sobre la arena y no sobre la Roca. Una iglesia así no va a prevalecer cuando vengan las tormentas.


La iglesia de los últimos días tiene que ser fuerte y poderosa no por evitar sufrimiento sino por soportarlo. Cristo no nos promete una vida fácil, sino la gracia de pasar por el fuego y por las aguas tempestuosas. Solamente el débil fortalecido por Dios puede verdaderamente decir en Él soy fuerte. Hijo de Dios, si estás siguiendo al Cristo crucificado, tu fundamento es la Roca y te esperan días gloriosos. A lo mejor pases por el valle de sombra y de muerte, pero no tienes que temer mal alguno, pues sabes en quien confías. Pastor, a lo mejor no seas conocido mundialmente y tu iglesia no tenga miles, pero glorioso será el día que veas a toda tu congregación en el cielo, nuestra tierra prometida.


Soy de las personas que creen que las promesas de la Biblia son mías. No vivo esperando tragedias sino bendición, pero tengo bien claro a qué Cristo sigo.




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