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¿Cómo Guardamos Nuestros Corazones?

Por encima de todo, guarda tu corazón, porque todo lo que haces fluye de él.

Proverbios 4:23

Todos sabemos que debemos proteger nuestros corazones. La Biblia nos dice que todo lo que hacemos fluye de ellos. Dado que todo lo que hacemos tiene consecuencias, es evidente que cuidar nuestro corazón es fundamental. La gran pregunta es ¿cómo lo hacemos?


Para responder esa pregunta, debemos empezar por entender de qué corazón estamos hablando. Por muy crucial que nuestro corazón físico sea, la Biblia aquí no habla del hermoso órgano que bombea sangre a nuestro cuerpo. Está hablando de nuestras almas. Habla de la parte de nosotros que contiene nuestras emociones, intelecto, voluntades y recuerdos.


Contrariamente a la creencia popular, la mayoría de las decisiones se toman en nuestra alma, no en nuestra cabeza. Nuestra alma es la parte de nosotros que nos ayuda a expresar buenos sentimientos, pero también es la parte que resulta herida por el trauma. Nuestras almas tienen la excelente cualidad de retener emociones y sentimientos y multiplicar todo lo que contienen.


Si recibimos amor, nuestras almas pueden aferrarse a él y devolvérlo a la persona que nos mostró amor y a todos los que nos rodean. De la misma manera, nuestras almas pueden retener el dolor, multiplicarlo y dárselo a cada persona que conocemos, lo merezca o no. Por eso es sumamente importante guardar nuestros corazones, porque son tierra fértil. Todo lo que permitimos en ellos tiende a quedarse ahí y crecer. Porque tenemos en nosotros el aliento de Dios, todo lo que hay en nuestras almas crece y puede transformarse en algo más bonito o más feo.


Por ejemplo, si sembramos en nuestras almas pornografía, con el tiempo, en nuestras almas crecerá ese pecado sexual, y no sólo veremos pornografia sino que actuaremos según sus deseos. ¿Cómo crees que empiezan los depredadores sexuales? Por otro lado, si guardamos nuestras almas protegiendo cuidadosamente nuestros corazones haciendo todo lo posible por no ver, oír o hacer nada pecaminoso cuando somos expuestos al pecado, nuestras almas lo rechazarán.


Amigos míos, nuestras almas son contenedores de tierra fertil. Si no tenemos cuidado, permitiremos que entren en ellos cosas impías. La mejor manera de conservar nuestros corazones es darle control al Espíritu Santo sobre ellos. Si lo hacemos, Él protege nuestros corazones trayendo convicción cada vez que estamos a punto de permitir que entre algo que producirá malos frutos. Sólo escuchando Su voz y obedeciéndola podemos guardar nuestro corazón. Dale hoy a Dios la tapa de tu corazón.



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