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  • fhuezo

HONRANDO A LOS PADRES

Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa,

Efesios 6:2 (NVI)


Durante las primeras etapas de la pandemia, mi mamá me llamó y en lugar de saludarme me dijo: “¡Tu padre me va a matar!”. Podía escuchar a mi papá detrás de ella diciendo: "¡No le creas, está exagerando!" Como sé que mi papá no es un abusador, me quedé callada hasta que mi mamá terminó de explicarse. Me dijo que mi papá había estado hablando con alguien sin usar una máscara.


A lo largo de la narración de mi madre, también escuché a mi padre decir: “Es mentira, no le creas”. Mamá terminó de hablar diciendo: "haz algo para que pare". Sin saber qué más decir, le dije: “Mom, yo no puedo hacer eso, no soy la mamá de mi papá”, y ambos se echaron a reír. No sé qué pensó mi mamá que podía hacer para que mi papá se portara bien, pero ese tipo de llamada o petición cada vez es más común entre nosotros. A veces papá es el que se queja conmigo de mamá.


Eventualmente, si somos bendecidos, llegaremos a la edad en que nuestros padres nos necesitan cada vez más. El papel que cada uno de nosotros tiene en la familia cambia. Sin la gracia de Dios, estos cambios pueden ser difíciles tanto para los padres como para sus hijos. Cuando tratas con niños, tomas decisiones por ellos y no tienen más remedio que obedecernos. ¿Cómo tomamos decisiones por nuestros padres, cuando en ocasiones actúan como niños y no pretenden obedecernos? Por ejemplo, ¿cómo los convencemos de que tomen el medicamento que no quieren tomar pero necesitan?


La respuesta es simple, hacemos lo que la Biblia nos dice. Los honramos. Les hablamos con respeto. Somos pacientes con ellos y perseveramos hasta convencerlos de hacer lo que no quieren pero deben hacer. Es hora de que recojan la cosecha de las semillas que plantaron en nosotros. Es hora de que recojan la cosecha de todas esas noches de insomnio, los esfuerzos para asegurarse de que tuviéramos todo lo que necesitábamos, y los viajes al hospital con huesos rotos que soportaron con nosotros. Ahora todas esas semillas deben producir para ellos una cosecha de amor y paciencia. Debemos hacer por ellos una fracción de lo que ellos hicieron por nosotros.


Disfruta a tus padres ahora porque no los tendrás para siempre. Invierte tiempo con ellos incluso si tienes una agenda apretada. Pronto lo único que tendrás serán recuerdos y si hoy no dedicas tiempo a ellos, quizás mañana pases tiempo culpándote por no haberlos apreciado lo suficiente. Cuídalos y ámalos como ellos te cuidaron y te amaron.



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