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  • fhuezo

Ocultando Desorden


Examíname, Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos ansiosos. Mira si hay en mí un camino ofensivo, y guíame por el camino eterno.

Salmo 139: 23-24 (NIV)


Desde que comenzó el Covid 19, he trabajado muchas horas cada semana. Debido a mi horario loco, comparto la custodia de mi perrita "Gigi" con mis padres. Ellos la retienen durante la semana y la llevan a mi casa los viernes para que pueda pasar tiempo conmigo los fines de semana. El viernes pasado salí de mi casa a toda prisa. Dejé mi cama sin hacer y mi armario parecía los residuos de una tormenta tropical. Tratando de evitar que mis padres vieran mi desorden, cerré la puerta de mi habitación y esperé que se quedaran en mi ordenada sala y mi limpia cocina.


Esa noche, cuando llegué a casa y abrí la puerta de mi habitación, el Señor me recordó las palabras de David: “Examíname, Dios, y conoce mi corazón”. En un minuto, el Espíritu Santo me redarguyó. Sentí como si me estuviera diciendo: “Mucha gente me hace lo que tú le hiciste a tus padres. Muchos me dan acceso a las áreas limpias y ordenadas de sus vidas y tratan de esconderme su desorden”.

¿Alguna vez has tratado de mantener a Dios alejado de esos lugares en tu corazón donde escondes temores, defectos, o resentimientos? Ya sabes, esos espacios cerrados de tu corazón donde guardas recuerdos dolorosos de abuso, palabras duras, sueños incumplidos, o incluso pecados.

Muchos cristianos tratan de hacer eso manteniéndose ocupados, yendo a la iglesia, liderando grupos pequeños y orando para que Dios cambie al mundo. Se ven bien desde fuera, pero sus corazones esconden su dolor y desorden. Muchos viven en tales líos que bendicen a extraños, pero lastiman a sus seres queridos. Es fácil hacer el papel del buen cristiano frente a personas que no nos conocen, pero a veces el dolor que escondemos, le causa dolor a las personas que viven con nosotros.

Hijo de Dios, la Biblia nos dice que todo lo que está cubierto será revelado. Podemos pensar que estamos ocultando nuestro dolor y nuestros defectos, pero Dios los conoce y quiere ayudarnos. La gente a veces quiere que Dios los use, sin tener que lidiar con sus corazones desordenados. Eso Hijo de Dios es tan inútil como mis esfuerzos por mantener mi desorden oculto a mis padres. Cuando llegué a casa el viernes, descubrí que mi mamá había entrado en mi habitación y me había hecho la cama. Me sentí avergonzada, pero también fui bendecida por el acto amoroso de mi madre.

Iglesia de Dios, deja de perder tu tiempo. Permite que Dios entre en esos lugares oscuros de tu corazón. Pídele que escudriñe tu corazón y pruebe tus pensamientos. Se lo suficientemente vulnerable para mostrarle incluso las áreas más oscuras de tu corazón. Dios puede manejar nuestro quebrantamiento, dolor, vergüenza y pecado. Es un experto limpiando líos. A lo mejor te sientas avergonzado de mostrarle a Dios tu desorden, pero Él quiere ayudarte con eso. Te prometo que nunca te arrepentirás de haberle dado acceso a Dios a todo tu corazón.



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